Maria Rosa Damià
Granollers (Barcelona)
Cada paso hacia tu evolución abre nuevas posibilidades, soy Maria Rosa Damià Serra. Tú sanación comienza en ti, yo te acompaño en el camino.
HISTORIA PERSONAL / TRAYECTORIA
En el año 2020 hubo un antes y un después en mi vida, aquí empezó realmente mi camino personal y de transformación. Me quedé sin padres muy joven: a los 13 años perdí a mi padre y a los 24 años perdí a mi madre. La pérdida de mi padre fue un golpe muy duro, ya que para mí era mi mayor apoyo emocional.
A los 21 años me quedé embarazada y me casé, pero la relación no fue bien y me separé cuatro años después, a los pocos meses de perder a mi madre. Más tarde conocí al que es el padre de mi segundo hijo, del cual también me separé al año y medio de nacer. Ahí comenzó un camino nada fácil de supervivencia, de fortaleza emocional, de trabajo constante para poder mantener mi hogar.
Fueron años en los que cargué con muchísimas responsabilidades, ya que no tenía ayuda por parte de ninguno de los padres de mis hijos. Aprendí a ser madre, padre y sostén emocional, todo a la vez.
El verano de 2020 marcó definitivamente un antes y un después en mi vida. A finales de julio, después de terminar mi jornada laboral, ya en casa, empecé a encontrarme mal. Era una sensación que no podía controlar: el corazón me iba a mil, sentía taquicardia, miedo y descontrol físico. Llamé al 061 (recordemos que era época post Covid y no se podía acudir directamente a los ambulatorios).
Desde el 061 me indicaron que fuera al centro médico, donde me atendieron de inmediato y me realizaron un electrocardiograma. Tenía 187 pulsaciones, por lo que activaron protocolo de urgencias, llamaron a una ambulancia y me trasladaron al hospital. Tras realizarme todas las pruebas y ver que todo estaba bien a nivel físico, el diagnóstico fue taquicardia no especificada y, una vez estabilizadas las pulsaciones, me dieron el alta.
A partir de ese momento empezó todo. Comencé a vivir situaciones que no entendía: dolores en el pecho, sensación de ahogo, oídos taponados, mareos y un largo etcétera de síntomas físicos asociados a la ansiedad.
No cogí baja laboral en ningún momento. Seguí trabajando, aunque cada vez me encontraba peor. Los ataques de ansiedad eran más fuertes y más frecuentes. Acudía a urgencias explicando que tenía ansiedad, pero que las sensaciones cambiaban y que el dolor era cada vez más intenso.
Probé de todo: meditación, respiraciones conscientes, Sales de Schüssler, rescate de Flores de Bach, pero no había forma de controlar ese dolor. En una de mis visitas a urgencias me atendió una doctora que fue quien hizo que empezara a medicarme.
Recuerdo especialmente aquella Nochevieja. Preparé la cena y, a las nueve de la noche, les dije a mis hijos que me iba a la cama, porque me encontraba muy mal.
Y aun así, seguí yendo a trabajar.
Después de esas Navidades, el trayecto de casa al trabajo se hacía eterno. Había días en los que no veía la carretera, otros en los que me costaba respirar, pero yo iba a trabajar.
Hasta que un día de febrero, me costó muchísimo llegar al trabajo. Incluso tuve que pararme con el coche, porque no veía bien y me faltaba el aire. Pero mi mente repetía: “sigue, no puedes faltar al trabajo”. Llegué, empecé a trabajar y, al poco rato, una persona me preguntó:
¿Te encuentras bien?
Y ahí me derrumbé. Contesté que no. Me puse a llorar. Fue una sensación que venía de una parte de mí que no controlaba. Hoy sé que fue mi alma diciendo basta, diciéndome:
“ya no te puedo sostener más”.
Y de lo más profundo de mí salió un “ya no puedo más”.
Me convencieron para que llamara al médico y así lo hice. Hablé con la doctora y me dio la baja médica. Y aun así, yo seguía dudando de si cogerla o no…
La respuesta de la doctora fue muy clara: “Te doy la baja con fecha de mañana; si vas a trabajar, llamas y la cancelo”.
Me costó muchísimo tomar la decisión, pero esa misma tarde llamé a la responsable de mi trabajo y le dije que había ido al médico y que me habían dado la baja.
Y aquí empezó realmente mi camino.
Durante ese tiempo comencé a ir con una chamana, con la que realicé un trabajo de sanación muy profundo. En los meses de baja laboral —que fueron cuatro meses— fui encontrando a las personas que me han guiado y acompañado para llegar a donde estoy hoy.
Volví a trabajar cuatro meses después de la baja, pero mi actitud ya no era la misma. Ya no tenía que demostrar nada, ya no tenía que salvar a nadie, ya no tenía que hacerlo todo. Me limité a hacer mi trabajo, desde otro lugar, con más conciencia.
Ese mismo año, en diciembre, me despidieron.
Empecé a mirar ofertas de trabajo, pero cada vez que lo hacía volvía la ansiedad y aparecían brotes de pánico. Entonces entendí que tenía que fluir, y así lo hice: dejé de buscar trabajo y me dediqué plenamente a mi proceso de sanación.
En marzo de 2021 recibí una llamada inesperada. Me ofrecían un trabajo y me quedé sorprendida. Dije que sí, realicé las pruebas y fui aceptada. Ese trabajo ha sido un regalo, tanto por el puesto como por la persona responsable, que ha sido un gran apoyo para mí.
A partir de ahí empecé a formarme en técnicas y terapias que me han ayudado a llegar a la serenidad y calma en la que me encuentro hoy.
Ha sido un camino con altos y bajos, en el que muchas personas se han ido, donde he tenido actitudes y decisiones que no siempre han sido comprendidas, pero puedo decir con certeza que quienes tenían que quedarse en mi camino, se han quedado.
Durante todo este proceso llegó a mí una formación clave, que fue —y sigue siendo— la que me ha ayudado a convertirme en quien soy hoy.
Con el tiempo he tomado plena conciencia de que mi propósito de vida es acompañar a otras personas en su crecimiento personal, desde la experiencia, la empatía y la sanación real.
FUNDADORA DE ALMARA
Por qué elegir este acompañamiento
No llego hasta aquí desde la teoría, sino desde la experiencia vivida, el proceso personal de sanación y un profundo camino de transformación emocional.
He atravesado la ansiedad, el miedo, el agotamiento emocional y la desconexión conmigo misma, y precisamente por eso hoy puedo acompañar a otras personas desde un lugar real, humano y consciente.
Mi trabajo nace de unir vivencia, formación y propósito, creando un espacio seguro donde puedes escucharte, comprenderte y recuperar tu equilibrio emocional, sin juicios y a tu propio ritmo.
Aquí no encontrarás fórmulas mágicas, sino un acompañamiento honesto, profundo y respetuoso, orientado al crecimiento personal, la sanación emocional y la reconexión contigo.
Si estás aquí es porque algo dentro de ti necesita ser escuchado, quiero que sepas que no estás solo y que estoy aquí para ayudarte si hoy el peso se siente demasiado.

PROPÓSITO Y MISIÓN
Hago lo que hago porque así lo siento, es una llamada. Me gusta poder acompañar a las personas en su sanación y en su crecimiento personal, no me centro en un problema principal, solo sé que tengo que hacerlo y también se que vendrán a mí las personas que tengan que venir, porque con ellas yo también sigo creciendo.

VALORES PERSONALES Y PROFESIONALES
Soy una persona cercana, comprometida y honesta, soy profesional y siempre con una sonrisa.

A QUIÉN AYUDA
Ayudo a todas las personas que así lo sienten, a personas que quieren dar un paso más en su evolución, a personas de todas las edades.
Personas con molestias, personas que nos encontramos y de repente por energías o por simpatía.

CÓMO TRABAJA / ENFOQUE
Trabajo de forma cercana con la persona. Sigo a su lado siempre que así lo precisen, no soy una persona que una vez realizada las sesiones las suelta, cuando una persona viene a mi encuentra cercanía, paz y confianza

LOGROS, EXPERIENCIA O RESPALDO
Llevo desde el 2023, Soy facilitadora y formadora de Técnica Estructural, lectora de Registros Akashicos, facilitadora de Simbología Sagrada Tot Consciencia, terapeuta de péndulo hebreo, terapeuta en geobiología holística. Medium y canalizadora, Tarot.
Sigo formándome en Creando una vida a mi medida y he colaborado en mesas de elevación de Almas.
Los clientes han tenido mucha mejoría en su día a día, en la manera de enfrentarse a las situaciones, llegando a tomar las riendas de su vida y a ser ellas mismas. Resultados clínicos de mejora en diagnósticos de más de 25 años.
